18 de noviembre de 1095:
El papa Urbano II convoca y abre el Concilio de Clermont, reunión eclesiástica en la que se promovió la reforma de la Iglesia y se hizo el llamado que desencadenó la Primera Cruzada. En este concilio —al que asistieron alrededor de 200 obispos— se proclamó la idea de emprender una expedición a Jerusalén para liberar los lugares santos, y se prometieron indulgencias a quienes participaran, marcando un punto de inflexión en la historia de la cristiandad medieval.


