17 de noviembre de 1558:
Muere María I de Inglaterra, conocida históricamente como “Bloody Mary”, reina católica que gobernó entre 1553 y 1558. Su reinado se caracterizó por los intensos intentos de restaurar el catolicismo en Inglaterra tras las reformas de su padre, Enrique VIII, y las persecuciones religiosas contra los protestantes que marcaron su legado. Aunque buscó la unidad bajo la fe católica, su severidad y las ejecuciones ordenadas durante su gobierno dejaron una profunda huella en la historia del cristianismo inglés, consolidando el avance posterior de la Reforma en las Islas Británicas.


