10 de marzo de 1898:
George Müller es encontrado muerto, arrodillado en su habitación, dejando como testimonio su profunda fe en la providencia de Dios y su plena certeza de que Dios no desampara a los suyos. El ministerio por el que es más conocido estuvo relacionado con los orfanatos, a través de los cuales cuidó y sostuvo a miles de niños confiando únicamente en la provisión divina.


